¿Verdaderamente crees?

¿Verdaderamente crees?

Escrito por - 11 de noviembre 2016


Juan 16:31

Había una promesa de Dios para el pueblo de Israel, y era que después de muchos años Israel iba volver a ser cabeza de las naciones. Algunos pensaron que Jesús traía liberación y un nuevo gobierno terrenal. Pero eso no fue así; el ministerio de Jesús no trataba de promesas políticas. Los fariseos decían “Ese no puede ser el hijo de Dios. Imposible, e intentaron matarlo varias veces. En medio de una campaña de difamación terrible, todas esas palabras golpeaban y resonaban en las mentes de aquellos que creían en Jesús y lo seguían. Los primeros 2 años del ministerio de Jesús habían sido marcados por profundas parábolas y grandes milagros y prodigios. Hasta que llega el momento importante donde Jesús empieza a hablar sobre la cruz, y es ahí donde las multitudes que hasta ahora le rodeaban y seguían, dejan de seguirle. Ahora únicamente quedan a su lado los 12 hombres que desde el inicio Él había escogido como sus discípulos. Después de 3 años de haber caminado con Él, después de haber sido testigos de cantidad de leprosos ser sanados, ciegos recobrar la vista, haber oído la voz del cielo, después de todo eso le dicen los discípulos: “Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y (…) creemos que has salido de Dios.” (Jn 16:30). A estos, Jesús les dice: ¿Ahora creéis? (vers. 31).

Lo elementos que llevan el punto de retardar la revelación es porque no se ha entendido lo que Jesús dijo: el que quiere salvar su vida la perderáy el que pierde su vida por mí, la hallará (Mt 16:25). El que está dispuesto a vivir por y para la verdad, entonces encontrará la plenitud de lo que este glorioso evangelio es. Estamos en el momento más glorioso de nuestra generación. Necesitamos que Dios nos abra los ojos. Necesitamos un encuentro ante la verdad y vestirnos de la justicia divina para ser quebrantados. Que el Hijo de Dios venga a tocar nuestro corazón y volvamos a los años gloriosos cuando nada más importaba, únicamente el deseo de amar la verdad.Cuando el hombre entra en esa dimensión, la verdad se vuelve todo y si se necesita perder para que Él sea glorificado, lo pierde todo. Hay un llamado de Dios para que volvamos a la verdad. 

Jesús también sufría momentos de tristeza. Solo me imagino lo que pudo haber sentido cuando les dijo a sus discípulos, después de 3 años de milagros y prodigios, ¿hasta ahora creéis? Si tan solo supieras que hace años Él te prometió cosas grandes pero no se han realizado porque todavía no has creído. Si supiéramos que podríamos estar más lejos de donde nos encontramos ahora, si tan solo creyéramos. A los hijos de Israel se les dijo si hicieseis”, pero a nosotros nos dijeron, si tan solo creyeseis, porque para nosotros todo es posible. Cuando no nos definimos, las situaciones nos obligan a definirnos. No creer la verdad, es creerle a la mentira. Lo que no es tu voluntad lo determinará tu indecisión. Lo que no es tu propósito, termina siendo tu falta de determinación. Eso nunca será lo que Dios quiere para ti, pero es lo que tu propia voluntad habrá determinado. Es el tiempo de creerle a Dios, y de volver abrazar la verdad. Posiblemente tu promesa se cumpla en 15, 25, o 30 años, pero Dios que conoce todas las cosas, sabe por qué nos llamó para eso, y en su tiempo Él hará. Jamás fallará.

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